El Género Nothobranchius
por Roberto Petracini
Dentro
de los Ciprinodóntiformes o “killies”, un lugar preferencial es ocupado
por el Género Nothobranchius.
La
mayoría de las especies están distribuidas a lo largo de la costa oriental
de África, o sea sobre el Océano Índico. Pocas son las especies que
han sido localizadas fuera de esta zona, pero sin duda nuevos relevamientos
darán resultados, del mismo modo que ocurre con los Ciprinodontiformes
americanos.
Desde hace unos cuantos años la nomenclatura del Género (del mismo modo
que ocurre con otros killis), está en revisión permanente y esto no
sólo se refiere a posibles cambios de nombre, sino a la clarificación
de algunos aspectos con mucho interés en acuariofilia.
Importantes
trabajos realizados por R. A. Jub (de Sudáfrica) y R. H. Wildecamp (Holanda),
sumados a los que con anterioridad efectuara J. Schell, han permitido
encontrar puntos de referencia
entre distintas especies, lo que permitió formar grupos. Esos grupos
se organizan por criterios geográficos, morfológicos y patrones de coloración.
Al aficionado le interesa básicamente conocer los requerimientos y exigencias
a fin de mantener y reproducir estos peces de belleza tan particular.
Por ese motivo en esta nota trataremos puntualmente esos temas, recomendando
a los que se interesen en profundizarlo que visiten las diferentes páginas
sobre estos peces muchas de las cuales cuentan con links en la sección
enlaces de esta página. Algunas de esas páginas incluyen series fotográficas
que permitirán individualizar cada especie.
Ambiente y comportamiento
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N.
rachovii |
Del
mismo modo que ocurre con otros killies, conocer las generalidades del
ambiente natural nos permitirán tener éxito en el mantenimiento y reproducción
de estos peces. Sabemos que si los peces viven en zonas muy próximas
a las costas marinas, el viento arrastra la bruma marina aportando una
proporción de sal al agua de los charcos donde viven las diferentes
especies de Nothobranchius. En la medida que el hábitat
se aleja de las costas, la cantidad de sal disminuye hasta desaparecer
por completo en las especies que habitan en el interior del territorio.
A
fin de no fatigar al lector con descripciones individuales, publicamos
un mapa con las localizaciones, un cuadro de especies con ciertos datos
básicos y los patrones de comportamiento generales del Género, todo
esto en la siguiente página sobre Nothobranchius.
Ambiente
El Continente africano está
partido al medio por la línea del Ecuador, es decir que, en gran medida,
cuenta con climas muy cálidos en todas las épocas del año. Los Nothobranchius
se localizan, casi en su totalidad, por debajo de la línea ecuatorial,
con la excepción de Nothobranchius patrizii que habita
en Somalia, casi sobre la misma línea del Ecuador. En el otro extremo,
en el Sur de África, se localizan Nothobranchius orthonotus
y N. rachovii, a la altura del Trópico de Capricornio
(comparado con el territorio argentino, estarían ubicados a la altura
de nuestra Provincia de Formosa). Esto sin duda demuestra que se trata
de especies francamente tropicales, pues las que habitan en las zonas
más frías, se mantienen en julio un promedio de 18-20º C. y en enero
entre 20 y 30º C.
La fisonomía del ambiente sufre radicales modificaciones entre una y
otra época del año. Tengamos
presente que la zona costera oriental, entre el Ecuador y el Trópico
de Capricornio, posee una franja selvática que separa el mar de la sabana.
Entre esa franja y el mar se ubican planicies bajas, colinas y llanuras.
Estas últimas son zonas que en verano se presentan como semidesérticas,
carentes de vegetación (o con muy poca), con depresiones del terreno
y erosiones propias de los cauces de agua formados por las lluvias que
conducen a lagos o charcos estacionales.
Ese es el ámbito geográfico donde muchos Nothobranchius
desarrollan su ciclo vital.
Llegada la temporada de lluvias todo cambia, renace la vida vegetal,
los charcos y pequeños lagos se colman de agua y desbordan en busca
de los declives que irán llevando el excedente de agua hacia el mar
o hacia los ríos, lagos o arroyos interiores. Las depresiones del terreno
absorben agua hasta saturarse, hecho que permitirá mantener el agua
estancada y la humedad del suelo unos cuantos meses. En algunas zonas
las temporadas de lluvias son muy cortas y la temperatura no desciende
por debajo de los 25º C.
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N. foerschi
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Comportamiento
Una vez iniciado el período de lluvias
el ciclo de vida se reinicia: crece la vegetación, aparecen aves, insectos
y animales diversos y, dentro de algunos charcos, los primeros huevos
de Nothobranchius completan
su proceso embrionario. La diferencia de temperatura, presión osmótica
y humedad, producen el milagro de la vida.
Para ese entonces el charco ya se habrá poblado de microorganismos y
otros seres acuáticos y larvas de insectos. Cuando el primer Nothobranchius
nace tiene a su disposición –casi siempre- el alimento que necesita
para desarrollarse. Y ese proceso debe ser necesariamente acelerado,
ya que el tiempo que el agua tardará en evaporarse dependerá de la zona,
pero pocas veces supera los ocho meses.
En ese tiempo debe crecer, asegurar la continuidad de la especie y morir.
Necesariamente no puede andarse con vueltas. Eso lo obliga a comportamientos
diferentes, según la etapa de su vida. De jóvenes se toleran y siempre
que abunde el alimento no habrá problemas. En la medida que el reloj
biológico avanza, se tornan más agresivos en defensa de sus espacios
vitales y finalmente cuando la evaporación comienza a hacerse sentir,
se modifica la composición del agua y el alimento comienza a faltar,
su propia naturaleza lo obliga a asegurar la descendencia. Para ello
deberá procurar las hembras, defender su espacio de otros machos y asegurarse
que todas sus compañeras depositen cuantos huevos lleven en sus ovarios.
Por esa razón deberán mantenerse en acuarios de reproducción al menos
dos o tres hembras por cada macho y nunca colocar dos machos de una
misma especie en acuarios pequeños (excepto que sean muy jóvenes).
Reproducción
Los
Nothobranchius son desovadores
de fondo. A diferencia de Aphyosemion
que desova sin enterrar los huevos, este Género deposita los huevos
enterrados hasta 3 cm. Por lo tanto se debe contar con un sustrato de
puesta.
Según las diferentes experiencias personales, se pueden utilizar diversos
materiales para el sustrato: desde turba molida hasta carbón de granulado
fino.
El
autor sugiere un método que facilita recolectar los huevos y que ha
utilizado con bastante éxito durante muchos años. En la página
killis2
(reproducción), se detalla
con mayor amplitud la siguiente información.
Se
utiliza arena de río fina (la que se utiliza en albañilería o similar).
Esa arena se coloca en un colador de leche de malla muy fina
y se lava bajo un chorro de agua. El agua del lavado debe caer dentro
de un recipiente (preferentemente plástico). Junto con el agua del lavado
irán pasando los granos de arena más finos que atravesaron el colador.
La
arena que queda en el colador se descarta
y la que quedó en el recipiente se lava reiteradamente bajo agua corriente,
incluso puede ser desinfectada utilizando unas gotas de solución de
cloro (lavandina, o lejía). Luego de la desinfección se vuelve a enjuagar.
Para
el desove se colocan 3-4 cm. de esa arena en un pote de vidrio o plástico
de 4 a 5 cm. de profundidad y entre 8 y 10 cm de diámetro. El diámetro
del pote estará en relación al tamaño de la especie. Los peces de mayor
porte se sumergen un poco más y utilizan un diámetro mayor. El pote
se introduce en el acuario de reproducción antes de colocar los peces.
Una vez producido el desove
se retira el pote, se cuela la arena del mismo modo y con el mismo colador
y en el colador sólo quedarán los huevos, bastante más grandes que los
granos de arena.
La arena será colectada, lavada y se puede volver a utilizar sin problemas
para otros desoves.
Al sifonear el suelo del acuario de cría, también se debe colar el agua,
ya que algunos huevos pueden haberse escapado del pote durante el revuelo
del desove.
El
tamaño del acuario a utilizar deberá permitir la incorporación, además
del o los potes que contienen el sustrato para desove, algunos espacios
con plantas y algún tronco o roca para que se oculten las hembras si
lo desean.
Por experiencia se recomienda tapar bien el acuario. No son tan saltarines
como Aphyosemion pero suelen darnos desagradables sorpresas.
La
selección de los futuros padres, su alimentación y cuidados, son los
mismos que se explican en la nota sobre Aphyosemion.
Sigue:
Notobranchius (2ª parte)